Consejos sobre la Acelga
La acelga aporta el 25% de las necesidades diarias de potasio, el 30% de las de calcio, el 50% de hierro y el 20% de vitamina E.
Cómo comprarla
Si se va a comprar fresca y entera es mejor no escoger la acelga demasiado grande, ya que la de mayor tamaño es menos sabrosa. Hay que fijarse bien que las hojas sean tiernas, que no estén marchitas ni tengan manchas y que sean de color verde uniforme y brillante. Las pencas deben ser firmes.
Para saber si una acelga es viaja hay que mirar si sus hojas son muy grandes y ásperas. Si su color es amarillento en lugar de verde o si las pencas tienen los tallos muy fibrosos es mejor no comerla porque pueden adquirir un sabor amargo. La mejor época para comprarla fresca es de finales de otoño a comienzos de la primavera.
También se puede encontrar en el mercado congelado.
Cómo limpiarla
Hay que separar las hojas de la acelga y lavarlas para retirar la tierra adherida. Pelar las pencas quitando las hebras o hilos que puedan tener; tirando hacia abajo con un chuchillo. Es aconsejable comer las hojas verdes, además de las pencas, pues en ellas se concentra la mayor parte de ácido fólico. La forma más común de prepararla es hervida, sola o acompañada de papas y zanahoria. También se puede preparar en olla a presión o al vapor, que permite aprovechar mejor las vitaminas y minerales, ya que no se pierden en el caldo de cocción.
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