Dieta baja en sodio

Comer sin sal

La presión arterial mide la presión que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias. Dicha presión debe situarse entre los 80 mmHG y los 130 mmHG para ser considerada como normal o saludable. Cuando se registran valores más altos, se habla de hipertensión, un trastorno que puede provocar desde un accidente cerebrovascular hasta un ataque cardíaco, pasando por una enfermedad renal crónica o problemas en la visión. Para evitar la hipertensión, los médicos sugieren llevar una dieta baja en sodio.

La sal es el cloruro de sodio: por lo tanto, la manera de mantener una alimentación con bajos niveles de sodio es reduciendo el consumo de sal. Esto es imprescindible para los hipertensos, ya que la sal hace subir la presión. Pero aquellos que no tienen problemas de presión también pueden prevenir los trastornos controlando el consumo de sal.

No se puede hablar de un nivel exacto de sal que debe consumirse al día, ya que esto depende de cada organismo, de las actividades que se suelen realizar y de factores externos como el clima. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que el consumo se sitúe entre los 500 mg y los 2000 mg diarios.

El secreto, pues, está en conocer la cantidad de sodio que tiene cada alimento y no sobrepasar estos niveles. La tarea es más sencilla de lo que crees, ya que la mayoría de los alimentos incluyen dicha información en su etiqueta.

Cocinar con especias

Los embutidos, los productos ahumados, los pescados en conserva (como el atún, las sardinas o las anchoas) y las hamburguesas son algunos de los productos ricos en sodio que deberían evitarse en una dieta baja en sodio. En cambio, es preferible aumentar el consumo de frutas crudas, arroces y verduras. El secreto, de todas formas, está en aprender a cocinar sin sal, reemplazándola por especies.

En Dietas.TV: Nueva dieta mediterránea

Imagen 1 Flickr CC julianrod
Imagen 2 Flickr CC Zak Greant

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