El Sistema Venus para adelgazar – Mi experiencia

El  Sistema Venus es el sistema para perder peso que mejores resultados presenta en la actualidad. – Exclusivo para mujeres!

Si te urge, mira el video:

VideoIMGFV

¿Pero por que?

Ello tiene, por supuesto, una explicación a la que me dedicaré en el presente post.  Les daré mis propias explicaciones fundamentadas en mis experiencias personales.
Además, les mencionaré algunos argumentos científicos que he aprendido.
No se sorprendan.  No pretendo dármelas de científica. Lo que sucede es que,  tan maravillosos han sido los resultados que he obtenido  en tan poco tiempo y sin tanto esfuerzo como en otras dietas,  que me he dado a la tarea de explorar un poco en internet.
Gracias a eso, les podré brindar algunas  “capsulitas”  científicas sobre este sorprendente sistema.
Este es un sistema completo que comprende, obviamente, el factor en sí de la pérdida de peso  y, además,  la re-configuración corporal.

 

Todo el sistema comprende:

  • Manual  principal de alimentación y pérdida de peso.
  • El sistema de entrenamiento de doce semanas, incluido en una videoteca de videos instructivos de ejercicio.
  • El completo programa de entrenamiento se puede desarrollar en un gimnasio,  si se desea, pero es posible adelantarlo en casa sin ningún tipo de inconveniente y, lo más importante, sin la necesidad de la presencia de un entrenador personal.
  • En mi caso concreto,  preferí hacerlo desde la comodidad de mi hogar, sin ningún tipo de inconveniente.

El nutricionista virtual.  Les juro que, en un principio, pensé que se trataba de un nutricionista de “carne y hueso”  con el que hablaría por Facebook  o por Skype cada dos o tres días.
Ya me había empezado a imaginar un señor adusto y regañón, reclamándome por qué no había rebajado lo que estaba programado.
Pero, para mi sorpresa, me encontré con que es un software  que calcula las calorías y proteínas que  yo necesitaba, para perder peso,  en función de las medidas de mi cuerpo.

El  Sistema Venus me permite un control periódico.
El tamaño y la forma de los músculos. La forma natural de cada una de nosotras viene predispuesta desde la concepción por el ingrediente genético,  obviamente.
No obstante,  la construcción de depósitos de grasa y la construcción muscular,  sí  dependen de cada una. O sea, que  “adiós”  a la tradicional disculpa según la cual  “es que yo estoy gorda porque esa es mi constitución”.
Claro que es necesario que todas tengan en cuenta que ciertos factores genéticos  hacen necesario que el programa brinde una pérdida de peso de manera más lenta.  El sistema no pretende que todas las usuarias perdamos grasa de la misma manera.
Pero, observen que estoy hablando de  una “pérdida de peso de manera más lenta”  y  no  de que es imposible bajar de peso.  Son dos cosas muy diferentes.
Claro está  que,  para casos de  obesidad mórbida,  este no es un sistema recomendable, puesto que en esos casos ya se requiere de un tratamiento médico especializado que puede tardar años,  incluso.
En teoría, es posible perder peso con el Sistema Venus, con la  sólo dieta indicada y sin necesidad de hacer los ejercicios recomendados.  Esto,  en principio, suena de lo más alentador para la gran mayoría de las mujeres  que no somos amigas de  rutinas tan aburridoras.
Seamos claras: con el sólo hecho de seguir las dietas recomendadas y las instrucciones del  Nutricionista Virtual, sin hacer los ejercicios, se presentarán dos obstáculos: de un lado, el proceso de pérdida de peso será más lento  y,  de otra parte,  la  re-construcción corporal  no será posible.
Lo único que “construye músculo”  es la actividad muscular misma.  A no ser que se acuda a otros recursos  que,  por razones éticas, ni siquiera nombraré en el presente post.
Por tales razones,  lo más indicado es desarrollar el sistema de entrenamiento de doce semanas.  Yo, personalmente,  estaba renuente en un principio.  Pero cuando me decidí, empecé y,  les comento chicas,  que es de lo más sencillo.
No se trata de largas sesiones de entrenamiento.  Eso sí que hubiese sido de lo más desalentador para mí.
El anhelo de la gran mayoría nosotras las  mujeres es,  además de bajar de peso (por supuesto), darle una bella forma  a nuestro cuerpo considerado como un todo  y,  de paso, embellecer algunas partes específicas como senos, piernas,  glúteos  y  demás.
Creo que, en eso,  todas estamos de acuerdo.
Con la sola dieta,  es  complicado  lograr dichos objetivos.
Se los digo de otra manera: cambiar la forma y el tamaño del cuerpo  o,  si se quiere,  de determinadas partes de nuestra  anatomía,  consta de dos ingredientes:
▪ Pérdida de peso,  y
▪ La eliminación de grasa.
Estos dos factores,  están determinados por la alimentación ya que es posible perder todo el peso y la grasa que cada quien desee  con la dieta del  Sistema Venus  bien llevada y,  además, siguiendo las indicaciones del Nutricionista Virtual.
Ahora,  es necesario tener en cuenta que  el diseño nutricional de este sistema está enfocado para perder grasa y,  lo que es más importante aún,  para no recuperarla.  Esa es una de sus grandes bondades.
La mayoría de programas, pagos o gratuitos,  de pérdida de peso  nos “ayudan” a las mujeres  a bajar de medidas rápidamente.
Pero, lo que no tienen en cuenta es que, por los problemas psicológicos y/o hormonales que generan esos “desplomes”  en tan corto tiempo,  el tan famoso  efecto rebote  llegará  más temprano  que tarde.
El programa del Sistema Venus ha sido estudiado científicamente  para evitar ese indeseable “efecto rebote”.
La pérdida de peso será permanente.  Yo no he subido ni un sólo kilo y,  créanme,  he comido de todo pero, eso sí,  con medida.
Ya me he referido a los dos aspectos fundamentales del sistema: pérdida de peso y grasa, mediante el programa de nutrición y  dieta,  de un  lado,  y  el  cambio de la forma de cuerpo, cambiando la forma y el tono de los músculos, que sólo se puede lograr con el entrenamiento.
Con las mujeres que optan por quemar grasa y bajar de peso, sólo mediante el programa de nutrición, se ha presentado un problema subsecuente: una vez han logrado ese objetivo,  suelen mostrarse insatisfechas por la flacidez con la que quedan muchos de los músculos de su cuerpo.
Son abundantes las quejas sobre ablandamiento muscular en la parte inferior de los brazos, muslos, vientre, caderas y demás.
Existe una tercera posibilidad: hacer la dieta para quemar grasa y bajar de peso y,  luego de terminarla, dedicarse de lleno al programa de  ejercicios.  Muchas han escogido esta opción,  porque les resulta tedioso hacer las dos cosas a la vez (dieta y ejercicio),  con resultados muy interesantes.
Otras, luego de quemar grasa y bajar de peso con el sólo programa de nutrición,  ejercitan  por un tiempo sólo ciertas partes de su cuerpo para tonificarlas.  También han sido buenos los resultados.
En mi caso particular,  preferí empezar con la dieta y el programa de ejercicios de manera simultánea y me fue mucho más que bien: me fue  súper bien.  El  Sistema Venus  no es aburrido.  Eso  se los garantizo.
En cuatro meses yo era otra mujer totalmente distinta, no sólo en cuanto a mi figura externa  sino,  también,  en mi estado de ánimo permanente.
Me volví una mujer más alegre, extrovertida y sociable, por una razón bastante clara, considero yo: mis niveles de autoestima se fueron a las nubes.  Me sentía la reina en todas partes.
Les cuento, chicas, que soy separada hace 4 años y, durante todo ese tiempo en que había estado gorda, no me había atrevido a salir con hombres.
Uno que otro me invitaba, pero siempre aducía una disculpa por aquello de la intimidad.  Me entienden?  Si una se enamora,  lo más normal es que algún día  (más temprano que tarde)  deba  desnudarse ante el hombre que nos gusta.
Por miedo a todo eso,  siempre estuve evadiendo a los hombres que me buscaban.  Hasta que,  un día,  me dije a mi misma: “ya no más.  Esta tontería se acabó”.  Busqué y nada encontré que se acomodara a mis gustos y necesidades.
Soy  una ejecutiva de una compañía de seguros y no estaba dispuesta a someterme a largas sesiones de entrenamiento físico.  Perdería mi puesto.  Así de simple.
Algún día,  una amiga,  alta empleada del sector público en mi país,  me dijo que ella había empezado con un sistema que le permitía comer casi que lo que quisiera y con muy poco tiempo de ejercicio a la semana.
Eso sí que me sonó de verdad  pero,  como soy un poco desconfiada en todo lo que tiene que ver con las dietas de internet, me dediqué a investigar en la web.  Busqué,  sobretodo  en foros que, por su imparcialidad,  usualmente plasman opiniones  objetivas   y  no amañadas.
Vi que en varios foros de opinión se hablaba muy bien de este sistema y me decidí por adquirirlo.  Lo que más me gustó fue que,  en muchas opiniones de mujeres que se notaba que eran serias,  ratificaban lo que me había dicho mi amiga: ni los ejercicios ni la dieta,  son extenuantes.
Empecé,  entonces,  y  “voila”: en un “abrir y cerrar de ojos” empecé a rebajar de una manera que jamás pensé que fuese posible.  Y les confieso chicas: no me privaba casi de nada de lo que siempre me había gustado.
Que la hamburguesita cada mes,  que el helado cada 15 días, que el postre cada 15 días. Eso sí chicas: sin sobrepasarse!!

En otro orden de ideas y retomando el tema de los ejercicios, digamos que es importante tener en cuenta el factor social y el aspecto laboral. Recuerdan que les había dicho, al principio, que les iba a regalar algunos de los conocimientos que adquirí sobre este sistema en Internet?
Sigamos, entonces. Muchos programas de pérdida de peso establecen extensos programas de entrenamiento que son verdaderamente imposibles de cumplir por parte de las mujeres que,  en la actualidad,  desempeñamos  unos roles laborales y sociales bastante importantes.
Incluso, programas de dos horas de entrenamiento diario, son complejos para una mujer que es madre, esposa, trabajadora  y demás.
Una de las bondades más importante del Sistema Venus, según muchas usuarias satisfechas,  consiste en que su programa de entrenamiento no les depara mucho tiempo que es imprescindible para otras actividades fundamentales.
Algo en lo que se enfocó el creador de este sistema, mientras desarrollaba los estudios científicos necesarios, consiste en que una de las premisas fundamentales del programa sería hacérnoslo  todo sencillo a las mujeres.
No obstante y en eso  quiero  ser  bastante clara con ustedes: “sencillo”  no significa necesariamente  “fácil”.
Abstenerse de una tarta de queso es sencillo,  más no fácil seguramente para muchas. Les confieso que,  como ya se los había manifestado,  no me abstuve casi que de nada, aunque las cosas se deben hacer con medida.
Si ayer me había  comido un postre,  en los 3 o 4  días subsiguientes no me comía ni la tarta,  ni el postre de chocolate,  ni el helado,  ni nada por el estilo.
Cambiándoles chicas un poco de tema,  en lo que respecta a las sencillez de los ejercicios, debemos manifestar que realmente lo son (sencillos)  más no son fáciles, por sobre todas las cosas,  al principio.
Ahora, la sencillez  de los ejercicios (así no sean fáciles,  insisto) permite que sean desarrollados en períodos de tiempo relativamente cortos al día.
En otro orden de ideas y pasando a un factor bien importante, como lo es el emocional,  han sido innumerables las manifestaciones de mujeres agradecidas con los excelentes resultados que han obtenido.
Han logrado cambiar sus vidas de una manera verdaderamente dramática.  Han conseguido reactivar su vida social y, en no pocos casos,  han logrado reestablecer su vida afectiva.
En los  foros  se deja ver algo muy importante para que todas lo tengan en cuenta: el   Sistema  Venus   no es un fraude.
Retomando el factor emocional, es importante anotar lo siguiente: este sistema no sólo está enfocado en la parte anímica de nosotras sólo en función del bienestar emocional que sus resultados producen sino,  también, en su ingrediente psicosocial.
No tenemos  que abstraernos del contacto familiar ni del círculo de amigos.  Para nada.  El equilibrio en todos los aspectos es una de las prioridades en las que se centró su creador.
“No se trata de poner la vida en suspenso para cambiar el cuerpo”,  leí  por ahí en una entrevista que le hicieron al creador del  Sistema Venus.
Equilibrio interno y externo. Este último se dimensiona en dos aspectos: cambio de figura y la posibilidad de continuar con una social absolutamente normal.  El interno  se refleja en dos frentes: el emocional y el fisiológico.
Desde el punto de vista de lo fisiológico,  el sistema permite un equilibrio metabólico y hormonal (tan importante en nosotras),  equilibrio este que se extiende  a los niveles de grasa en el cuerpo y la tonificación muscular.
Ahora,  este equilibrio externo-interno no se puede lograr con dietas que contienen  un compendio de reglas estrictas en lo referente a la alimentación y  el ejercicio.
Me voy a detener un tanto acá, mis queridas amigas.  Las reglas rígidas  generan un especial estrés  en nosotras.
Nuestra sensible estructura cerebral nos vuelve bastante proclives  a angustiarnos ante las normas que nos indican rígidamente: “Haga esto”  o  “No haga esto”.
Esta es la razón por la cual muchas mujeres dejan a mitad de camino sus tradicionales programas de pérdida de peso, con el consabido  desperdicio de tiempo y dinero.
Yo,  en mi caso particular,  hace  3  o 4  años  ya había perdido la cuenta del número de dietas que había empezado y que había dejado a mitad de camino.  No había salido de una frustración,  para entrar a la siguiente.
Y mi vida afectiva, seguía sumida en la más absoluta postración. Aceptaba una que otra invitación, pero nada pasaba a mayores.
Ya les había contado el por qué: tarde que temprano,  me tendría que desnudar ante él.  O, para no ir muy lejos,  más temprano que tarde me vería en una  piscina, en la playa  o  en shorts  en mi propia casa.
El  Sistema Venus ha dejado a un lado  muchas de esas reglas  rígidas de los métodos tradicionales,  no sólo en lo que respecta a la dieta sino,  también,  al ejercicio.
Ese ha sido,  precisamente,  uno de los motivos principales de su éxito.  Yo ni siquiera me hubiera fijado en él,  si no hubiese sido  realmente así.
Dichas normas específicas han sido eliminadas por dos motivos, según he leído: de un lado,  no son necesarias desde el punto de vista fisiológico  y,  de otra parte,  lo único que logran es agregar más estrés  a un proceso que,  ya de  por sí,  es estresante.
Muchas mujeres, no pocas de ellas altas ejecutivas, como yo,  o importantes personalidades a nivel empresarial, que por razones obvias, no disponemos de tiempo para ejercicios ni dietas extenuantes,  hemos logrado resultados rotundos con este sistema.
Y han sido claras en manifestar que (palabras más, palabras menos): “la flexibilidad del sistema,  aunada a mi persistencia,  es lo que me ha permitido no dejar el proceso a mitad de camino y obtener los buenos resultados que deseaba”.
Esto fue lo que le  leí  a la propietaria de  una prestigiosa revista  en  un sitio web  dedicado al periodismo de actualidad.
Muchas de ellas (incluida yo) entrenaron  sólo  3 veces a la semana  durante 4 meses seguidos, con resultados maravillosos.  Ya comprenderán las lectoras,  entonces,  donde radica uno de los factores del éxito del sistema.
Otro factor muy importante a tener en cuenta,  cuando se habla de dietas  para bajar de peso,  es  el de la salud.  Las chicas que se han involucrado en cuanta dieta ven en internet,  no saben el daño  que se han hecho  a sí mismas.
No quiero pecar de fatalista y  tampoco soy médica, ni nutricionista.  Pero,  en estos meses de investigación en la web,  me he podido dar cuenta del inmenso número de mujeres,  sobre todo jóvenes,  que han visto su salud deteriorada ya de por vida.
Son muchas las que quedan con problemas renales, respiratorios,  del sueño  y  demás,  de por vida.  Por no contar,  por ahora,  las que han quedado sumidas en la bulimia o  en la trágica  anorexia.
Qué podremos decir de las que han muerto.  O,  para no ir demasiado lejos,  cuantas no han quedado con problemas emocionales crónicos de por vida,  como  la depresión crónica, trastornos de personalidad, el trastorno afectivo-bilopar  y  otras cosas que he leído  en algunas páginas médicas.
Ustedes me podrán decir: “esta mujer ya nos está haciendo dar miedo de involucrarnos,  incluso,  con  el  Sistema Venus,  como  nos está presentando las cosas”.
A las que están pensando de esa manera,  les puedo decir algo, con base en la experiencia que recopilé  después de tantas dietas frustradas que hice.  La inmensa mayoría están estructuradas sin ningún tipo de fundamento científico.
Todas o,  casi todas,  están dominadas por el factor económico.  Como todo el mundo sabe que para nosotras las mujeres,  la  apariencia física es tan demasiado importante,  echan mano de esa ansiedad para obtener lucro proponiendo cualquier cosa que leyeron por ahí  en  “la botica de la abuela”.
Y resulta que,  como en internet el control sanitario en lo que respecta a los programas para bajar de peso,  es  prácticamente nulo,  de eso se provechan los  inescrupulosos para sacar cualquier cosa al mercado, sin que les importe,  para nada,  la salud de la gente.
Lo que sucede,  además,  es que se trata de personas o compañías que disponen de todo el capital  necesario para emprender campañas publicitarias gigantescas en la web, lo que les permite convencer a las ingenuas y  vender por cantidades industriales,  por  lo tanto.
Con el  Sistema Venus,  en cambio,  no sucede eso.  Este programa fue creado por un profesional en nutrición, fisiología y biología.
No estamos hablando de cualquier persona que leyó,   quien sabe dónde,  una formulita  “de pacotilla”  y,  con un dinero disponible, se dedicó a vender por internet,  sin importarle  la salud de nosotras las mujeres.
Yo, en particular,  antes de empezar a desarrollarlo, le pregunté a mi médica de cabecera desde hace 14 años,  si era verdad eso de la Leptina de la que tanto se habla  en el programa Venus.
Y me respondió que era totalmente cierto lo que se decía sobre su incidencia en el peso de las personas y de las mujeres en particular. Les voy a contar lo que he logrado investigar.
Para entender lo que les voy a contar no es necesario que seas médica ni nutricionista, ni nada que se les parezca.
Científicamente hablando,  es  muy claro el hecho de que  este programa conduce a la usuaria a activar el metabolismo enfocándose en la producción de la leptina.
Acá  me detendré un poco con ustedes,   para explicar el rol que desempeña la leptina en el sobrepeso o,  si  se quiere,  en las dietas para bajar de peso.
Cuando  tenemos depósitos de grasa en el organismo,  este mismo aumenta, casi que automáticamente,  la secreción de la leptina, lo que le indica al hipotálamo que los depósitos energéticos están llenos.
Cuando esto sucede,  el cerebro provoca una disminución del apetito y envía un mensaje de incremento del gasto energético.
Es así como la leptina restaura la homeóstasis metabólica al “poner de acuerdo”,  por así decirlo,  el apetito con la ingesta de alimentos.
El problema puede radicar en que, el organismo mismo, puede generar un cierto grado de resistencia a la leptina.
Acá es donde entran a jugar un papel importante las investigaciones científicas que sirvieron de base para  la creación del  Sistema Venus.
Su creador que, como ya se los dije,  es biólogo, fisiólogo y nutricionista,  se percató de ello por lo que diseñó  el programa de alimentación de manera tal que  esa posible resistencia no se presentara.
Muchas de ustedes se habrán podido percatar,  en tantos años luchado contra el sobrepeso,  que las nutricionistas nos insisten bastante en algo que ellas  llaman  “activar el metabolismo”.
Los médicos y los nutricionistas siempre han considerado   que,  para acelerar  el metabolismo, una de las prácticas más importantes consiste es ingerir en la mañana alimentos que contengan sustancias aceleradoras del  metabolismo.
Vean lo que he descubierto al respecto.  Quien creó este sistema,  programó en los planes de alimentación la inclusión de tales sustancias en las cantidades adecuadas, según los estudios científicos que se realizaron previamente por parte de los creadores mismos.
Detalles como esos,  son los que le inspiran  confianza a una.  De entrada,  ya sabemos que estamos tratando con un sistema que fue estudiado lo suficiente,  antes de  llevarlo al  mercado.
Ahora,  ocurre que algunas personas nacen con un proceso metabólico adecuado,  otras nacen con un metabolismo más lento y,  en algunos casos,   excesivamente bajo.   Esta última categoría,  es la que normalmente causa lo que conocemos como  “obesidad mórbida”.
Saben qué otra cosa me incitó a seguir adelante con el  Sistema Venus?  Que me enseñó a consumir alimentos que, por sus componentes,  queman  grasa.
Teniendo en cuenta,  eso sí,  que  no me veía  sometida a la indeseable tarea de abstenerme que comer lo que quisiera,  sin sobrepasarme,  como se los he manifestado ya varias veces en el presente post.
Además,  este programa me enseñó a eliminar de la alimentación comidas que, así fueran saludables y recomendables,  no  ayudan a bajar de peso.  Pero,  siempre con el mismo principio básico: sin dejar de comer lo que  uno quiera,  sin excesos.
Ahora les voy a hablar acerca de algo que genera un tanto de desánimo en nosotras las mujeres,  cuando de bajar de peso se trata.  Ustedes ni alcanzan a imaginarse la pereza (literalmente hablando y sin tapujos de ninguna índole) que a mí me producía el tener que hacer ejercicio sin querer.
Cuando recién estaba empezando las rutinas,  durante los dos o tres primeros días,  el ánimo se encontraba arriba, porque era algo nuevo para mí y podría decirles que hasta me agradaban.
Conforme iban pasando los días, la física pereza se iba apoderando de mí  hasta que,  a los 7  u  8  días,  desertaba del ejercicio  y, por  derecha,  abandonaba también la dieta.
Lo poco que había logrado bajar  (por decirlo de alguna manera,  2  o  2,5  kilos  en una semana)  lo volvía  a adquirir nuevamente  a los 3  días  de haber abandonado el tratamiento en su totalidad  (la dieta misma y los aburridos ejercicios).
Pero,  hasta acá,  no les he contado lo peor.  Seguían pasando los días y,  en vez de estabilizarme (lo que ya, de por sí,  hubiese sido un logro)  empezaba a aumentar de peso,  a niveles muy superiores a los que tenía antes de iniciar el tratamiento.
Hasta ese entonces, yo había oído hablar del  famoso  “efecto rebote”  pero no le había prestado mayor atención.
Pero,  como todo en la vida nos llega tarde o temprano, ese fue mi turno.  Me convertí,  sencilla y llanamente,  en una  mujer  obesa.  Una levantada de la cama, era toda una odisea.  Bañarme, era casi que una tragedia.  Además, dormía bastante mal.
Como no respiraba bien en las noches,  me dio algo que se llama  “apnea del sueño”.   Mi media de cabecera (de la que les hablé antes)  me remitió  a un neurólogo a un sitio del que jamás había oído hablar: una tal  “clínica del sueño”.
Al día siguiente llegó el neurólogo y me sentenció: “usted, señora, tiene apnea del sueño y le voy a tener que prescribir un  aparato con el que deberá dormir por el resto de su vida”.
En pocas palabras se los describo: una  especie  de  CPU de la que sale aire expulsado por una especie de  manguera que va acoplada a una  máscara  que me debía colocar en mi cara todas las noches.
De otro lado,  empezaron los problemas de aumento de los niveles de azúcar en mi sangre.
Afortunadamente,  nunca llegué  a ser propiamente diabética. Empezaron  los encierros en mi casa los fines de semana.  Ningún hombre se me acercaba prácticamente y  cuando,  por mera casualidad uno que otro me abordaba, de inmediato le rehuía por temor a que,  meses después,  me abandonara por otra más delgada que yo.
En fin,  mis queridas amigas,  mi vida se convirtió en un verdadero caos.  Sólo me  limitaba a trabajar y, por supuesto,  mi rutina consistía en  “trabajo-casa-trabajo”  y  absolutamente nada más, visita como funciona sistema venus.
Como les comenté,  Dios envió a mi vida a esa amiga que  me habló del  Sistema  Venus.  Me dediqué a investigar en internet.  Me inspiró  toda la confianza del mundo y me dediqué a desarrollarlo al pie de la letra.
En  sólo  4 meses y siguiendo todas las indicaciones del programa de nutrición y del  programa de ejercitación,  bajé 27  kilos y mi vida volvió  a ser normal.
Un que otra vez  (quizás una vez  por mes)  le hago a la dieta una “trampita”  pero absolutamente nada sucede.  Y  saben qué es lo mejor de todo?  Que ese  “efecto rebote”,  al que tanto le tememos las mujeres,  jamás se ha presentado.
Por último,  les cuento algo que algunas,  quizás, no me creerán: dos veces a la semana y sin  necesitarlo, hago los ejercicios del programa con todo el gusto  verdaderamente.
Como se trata de jornadas cortas,  ningún tipo de pereza se asoma.  Sigo comiendo normalmente  o,  mejor  dicho,  aprendí a comer  y  ya  no me asaltan esas ansiedades de ingesta de comida.  Los antojos desaparecieron por completo.
En fin  y  a todas estas: mi vida cambió  por completo.

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