Pepitas de calabaza

Pepitas crudas

Las pepitas de calabaza, también conocidas como semillas de calabaza, constituyen un alimento muy importante. Sin embargo, por falta de costumbre o por desconocimiento, mucha gente arroja las pepitas a la basura y sólo aprovecha la pulpa de la calabaza.

Cabe destacar que, desde hace miles de años, el ser humano ingiere pepitas de calabaza. De hecho, los historiadores creen que los aborígenes de América cultivaban calabaza sólo para usar las semillas y la cáscara, exactamente lo contrario a lo que suele ocurrir en la actualidad.

Diversos estudios indican que 100 gramos de pepitas aportan hasta 25 gramos de proteínas, una cifra superior a la ofrecida por la mayoría de las carnes y los pescados. Si comemos apenas 30 gramos de semillas de calabaza, habremos cubierto el 15% de las necesidades diarias de proteínas, el 50% de fósforo y magnesio y más de la cuarta parte de las necesidades de hierro.

Las pepitas de calabaza también aportan vitaminas E y B, ácido fólico, antioxidantes y calorías, entre otros componentes. Lo mejor es que puedes comer las semillas de diversas maneras.

Semillas tostadas

Las semillas crudas conservan todas sus propiedades, aunque tostadas resultan más sabrosas. Una opción es remojarlas en agua con sal y llevarlas al horno para tostarlas, pero esto hace que se pierdan ciertas bondades. Secarlas al sol, en cambio, es más saludable.

Las pepitas de calabaza, por otra parte, pueden consumirse con cáscara o sin cáscara. Todo depende del gusto de cada persona: lo importante es no dejar de consumir este alimento lleno de propiedades beneficiosas para el organismo.

En Dietas.tv: Tarta de calabaza

Imagen 1 Flickr CC HeatherHeatherHeather
Imagen 2 Flickr CC WordRidden

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